Estas prácticas ayudan a prevenir y tratar los resfriados y la gripe a la vez que favorecen la salud en general. Combínalas con la medicina occidental si hace falta. Si tienes pitidos al respirar, te falta el aire o tienes una tos ronca persistente, acude al médico. En invierno, evita el viento frío en el cuello y la garganta: ponte una bufanda o un cuello alto.
Masaje de qigong
Estimular los puntos de acupresión vinculados a la salud pulmonar puede ayudar a desalojar toxinas y a mejorar la circulación. A diferencia de la acupuntura o el shiatsu, céntrate en la zona general en vez de en puntos exactos. Masajea cada zona al menos 30 segundos.
Técnicas de masaje
- Giro en círculo: presiona con los dedos o los nudillos para estimular la circulación sanguínea.
- Compresión-liberación: aplica una compresión rítmica con la palma para aliviar la congestión.
- Empuje: empuja con el pulgar o la base de la palma, al ritmo del pulso, para liberar bloqueos.
- Agarrar, sacudir y vibrar: suelta los músculos y equilibra la energía yin/yang.
- Golpecitos: golpecitos ligeros y rítmicos con los dedos, las palmas o los puños, que disuelven el estancamiento.
Zonas de masaje
Preparación: calienta las manos agitándolas suavemente o practicando chasquear el yin con una espiración profunda. Da golpecitos ligeros por los brazos, el tronco, la espalda y las piernas.
Desalojar toxinas de la cabeza
- Senos nasales → Masajea a lo largo de los pómulos y luego hacia fuera bajo los ojos y las cejas. Guía hacia abajo hasta el pliegue del codo, hasta el pliegue entre el pulgar y el índice, y luego sacude las manos para soltar el qi estancado.
- Tercer ojo (entre las cejas) → Masajea y luego da golpecitos bajando por la línea central del pecho, por la parte delantera de las piernas, hasta el 2.º dedo del pie. Suéltalo en la Tierra.
- Base del cráneo y parte alta de la columna → Masajea la base del cuello y los puntos a lo largo de la columna y junto a ella. Guía las toxinas bajando por la parte de atrás de las piernas, hasta el dedo meñique del pie. Suéltalo en la Tierra.
- Vuelve a sacudir las manos, centrándote en relajar el pliegue del codo y la zona entre el pulgar y el índice.
Para la tos o la opresión en el pecho
- Masajea el esternón (Mar de la Tranquilidad) y después el punto Soltar y los puntos relacionados, unos centímetros por debajo de la clavícula, hacia el hombro, a cada lado de la parte alta del pecho. Después sube desde ahí, justo debajo de la clavícula.
Otros puntos que refuerzan los pulmones
- Base del cráneo (Puertas de la Conciencia): a 3 o 4 dedos de la oreja.
- Pliegue entre el pulgar y el índice: estimula la energía pulmonar.
- Parte exterior del brazo, justo encima del codo: despeja las vías pulmonares.
- Justo encima del pliegue del codo, en el lado del pulgar del tendón del bíceps: favorece la salud pulmonar.
- Justo encima de la muñeca, en la parte superior del brazo: a la longitud de un dedo índice del pliegue entre el pulgar y el índice.
- Antebrazo, a 4 dedos de la muñeca, entre los dos huesos: mejora la circulación.
- Pierna (Punto de las Tres Millas): 3 dedos por debajo de la rodilla, un poco hacia fuera.
- Pantorrilla (5 dedos por debajo del Punto de las Tres Millas, un poco hacia atrás): fortalece el qi.
Ejercicios de qigong
Los siguientes ejercicios se recomiendan para ayudar a prevenir o tratar los resfriados y la gripe. Adáptalos a tu movilidad. Si tienes dolor de espalda, sustituye la postura sobre los hombros por llevar las rodillas al pecho. Donde se indica, se recomienda hacerlos sentado, pero de pie también vale. Repite cada uno varias veces.
- Entrelaza las manos detrás de la espalda y súbelas mientras te flexionas hacia delante. Sentado o de pie.
- Inclinación del cuello hacia atrás. Sentado o de pie.
- Energizador pulmonar: postura del jinete. Manos al frente, palmas abajo. Espira, separando los brazos hacia los lados y girando las palmas hacia arriba. Inspira y vuelve a espirar, recogiendo las manos y girando las palmas hacia abajo. Repite, con movimientos más amplios, por encima de la cabeza si quieres. Termina recogiendo en el centro.
- Sentadillas de puntillas. Manos en las caderas. Inspira, baja en cuclillas levantando los talones. Mantén. Espira, vuelve.
- Postura de la mesa → postura del niño → espira hacia la postura de la cobra. Mantén. Repite.
- Liberar la tensión de todo el cuerpo. De pie con los pies juntos. Inspira, sube los talones, sube los hombros, tensa todo. Espira y déjate caer deprisa en cuclillas, soltando toda la tensión.
- Extensiones de brazos en diagonal. Espira, sube los brazos en diagonal, con los dedos extendidos. Inspira, cierra los puños, baja los brazos y llévalos hacia atrás. Repite muchas veces. Sentado o de pie.
- Giro de cabeza, a la izquierda, a la derecha. Sentado o de pie.
- Postura sobre los hombros o rodillas al pecho. Tumbado boca arriba, palmas abajo. Sube las piernas por encima de las caderas y luego levántalas rectas, sujetando la espalda con las manos. Mantén. (Alternativa: lleva una rodilla cada vez al pecho y mantén.)
Ejercicio mental: campo protector
Esta meditación busca fortalecer el campo protector de qi guardián que te rodea. Puede ser útil para protegerte de un resfriado o una gripe, o si cuidas de alguien que está enfermo.
- Una niebla dorada surge de la Tierra y te envuelve. Se une a la luz blanca de tu centro.
- El qi sale de tu corazón en un viento arremolinado y forma un espíritu de fénix rojo. Es tu poder innato.
- Céntrate en los riñones. Se abre un portal y sale un qi como el agua, que se convierte en una enorme tortuga azul oscuro, cuyo caparazón te protege como un escudo poderoso.
- Céntrate en los pulmones. A tu derecha brota un vapor de qi que forma un tigre blanco, fuerte como el acero, que te guarda y te protege.
- Céntrate en el hígado. Se abre un portal a tu izquierda y el qi sale como vapor, formando un dragón verde, nervudo y flexible como el bambú, que te guarda con un espíritu divino.
- Los cuatro guardianes giran, cambiando de posición en un viento poderoso, cada vez más deprisa…
- Se funden en una esfera de energía resplandeciente de muchos colores a tu alrededor. Atrae esa energía de nuevo por la coronilla y luego devuelve cada poder a su origen: corazón, riñones, pulmones, hígado.
- El qi sale como vapor por tus poros. Encima de ti aparecen luces centelleantes, como estrellas.